Los hacemos casi sin pensar. Determinados hábitos del día a día que pueden estar perjudicando seriamente la salud de tus dientes. En nuestra clínica dental en Albacete vemos con frecuencia pacientes que presentan fisuras, fracturas o sensibilidad dental causados por hábitos aparentemente inofensivos.
“Morderse las uñas, bolígrafos, abrir objetos con los dientes, e incluso masticar hielo, puede llegar a afectar seriamente a nuestro esmalte”
La doctora Marta Plá, especialista en estética dental, advierte que muchos de estos gestos repetitivos pueden provocar microfisuras en el esmalte, debilitando la estructura dental y aumentando el riesgo de problemas más graves. A continuación, te contamos cuáles son los hábitos más perjudiciales, cómo evitarlos y qué soluciones existen si el daño ya está hecho.
1. Morderse las uñas (onicofagia)
Morderse las uñas es uno de los hábitos más comunes, especialmente en situaciones de estrés o ansiedad. Sin embargo, esta costumbre puede generar pequeñas fracturas en los dientes, además de desgaste del esmalte.
Además, al introducir los dedos en la boca, también se incrementa el riesgo de infecciones bacterianas. Con el tiempo, este hábito puede alterar incluso la posición de los dientes.
Consejo: intenta sustituir este gesto por alternativas como mascar chicle sin azúcar o mantener las manos ocupadas.
2. Morder bolígrafos u objetos duros
¿Sueles morder bolígrafos mientras trabajas o estudias? Este gesto, aunque parezca inofensivo, ejerce una presión constante sobre los dientes que puede provocar desgaste dental y fisuras invisibles a simple vista.
Con el tiempo, estas pequeñas grietas pueden convertirse en fracturas más serias que requieren tratamientos restauradores.
Consejo: evita llevar objetos a la boca y busca otras formas de aliviar la tensión, como apretar una pelota antiestrés.
3. Abrir envases con los dientes
Usar los dientes como herramienta para abrir paquetes, botellas o bolsas es uno de los hábitos más peligrosos. Este gesto puede provocar fracturas dentales inmediatas o dañar el esmalte de forma irreversible.
Los dientes no están diseñados para soportar este tipo de fuerza lateral, y una sola vez puede ser suficiente para causar un problema grave.
Consejo: utiliza siempre herramientas adecuadas como tijeras o abrebotellas. Tus dientes no son herramientas.
4. Masticar hielo
Masticar hielo puede parecer refrescante, pero es uno de los hábitos más dañinos para los dientes. El contraste entre el frío extremo y la dureza del hielo puede generar microfisuras en el esmalte dental.
Además, este hábito aumenta la sensibilidad dental y puede debilitar empastes o restauraciones existentes.
Consejo: si necesitas refrescarte, deja que el hielo se derrita en la boca en lugar de masticarlo.
5. Rechinar o apretar los dientes (bruxismo)
Aunque muchas personas no son conscientes de ello, apretar o rechinar los dientes, especialmente durante la noche, puede causar un desgaste severo del esmalte, dolor mandibular e incluso fracturas dentales.
Este hábito suele estar relacionado con el estrés y puede requerir tratamiento profesional.
Consejo: si sospechas que sufres bruxismo, consulta con tu dentista. El uso de férulas de descarga puede proteger tus dientes.
¿Qué hacer si ya hay daño en los dientes?
La buena noticia es que, aunque estos hábitos hayan provocado desgaste o pequeñas fracturas, existen soluciones eficaces y mínimamente invasivas.
En nuestra clínica dental en Albacete tratamos este tipo de casos a diario. Es muy habitual que los pacientes acudan con bordes desgastados, pequeñas fracturas o irregularidades en los dientes provocadas por estos hábitos.
Uno de los tratamientos más utilizados en estos casos son los composites estéticos. Este material permite reconstruir la forma original del diente de manera natural, devolviendo tanto la funcionalidad como la estética de la sonrisa.

